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. . . Donde el tórrido sol de verano se
esconde, proyectando raudales de luz dorada, sobre el relieve labrado por
el viento y la caída del agua, testigos fieles de los orígenes del
Atlántico . . . Donde la pródiga naturaleza conjura las hojas que cubren de
exuberante verdor, pasadizos ricos en innumerables especies vivientes,
perfumados con fragancias . . .
Donde nos parecerá
que el agua tiene un lenguaje, que el viento nos murmura y acaricia, y el
sol nos abraza. Motivaciones a explorar corredores y recintos ocultos, marcados por
leyendas e historias de nuestra identidad.- |