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Una Mujer caníbal:
Mucho tiempo después de estos sucesos,
apareció una mujer caníbal. Pero aquellas gentes lucharon
contra ella hasta que la vencieron, echándola en un fuego.
Vino
una gran tiniebla:
Después de ese suceso vino una tiniebla
inmensa. Y antes de llegar esa tiniebla vino un perro
sarnoso y paso en medio de varios campamentos donde
habitaban aquellas gentes. Pero todos lo despreciaban y
decían:
- ¡ Cuidado, cuidado, cuidado, échenlo afuera!!!!
Entonces le tiraban cascotes, hasta que le
perro llego a otro campamento, donde también fue
cascoteado. Pero de noche comenzó a recorrer las casas y
anduvo mucho tiempo así hasta que por fin llego a la
última. En esa casa vivía un matrimonio que no tenía
hijos. Cuando vieron aquel perro ellos dijeron:
- Pobrecito, era este, había sido el que la gente
comentaba, el perrito que ahuyentaban durante el día.
Entonces el hombre dijo:
- Llámalo para que se arrime a nuestro fuego.
Entonces la mujer llamo al perro y le
tendieron pasto para acostarse y le dieron de comer.
Entonces ellos se decían:
- Ahora tenemos un perrito, lo vamos a curar y va a ser
muy lindo.
Y ya era avanzada la noche cuando ellos se
durmieron, porque ya era la medianoche. Y después que
ellos se durmieron, el hombre fue despertado y se le
apareció un mensajero que le dijo:
- Yo he venido para traerles un mensaje. Comiencen a
trozar leña de árbol Francisco Álvarez. Solamente ese
árbol. No debe ser mezclado con otro árbol. Y cuando la
leña amontonada llegue a la altura que les señalo debajo
de ese otro árbol, entonces dejen de cortar leña y
esperen. Y mientras estén echando no tendrán hambre,
solamente sed. Y después de dos días de oscuridad ya
pueden quemar la leña para preparar su comida.
El hombre miro bien al mensajero que le
estaba hablando y vio que sus ropas eran incomparables, de
buena calidad. Y tomo todo al pie de la letra. Luego
despertó a su esposa diciendo:
- Despiértate, tenemos una noticia.
Y le comento el mensaje. Y al otro día bien
temprano salió con su mujer para cortar leña de Francisco
Álvarez y la fue amontonando debajo del árbol que el
mensajero le señalo hasta llegar a la altura que le había
indicado y entonces dejo de cortar. Y al otro día al
mediodía vino una llovizna.
Y entonces las gentes comenzaron a desesperarse por causa
de la leña que no ardía. Y tuvieron que recurrir al
matrimonio sin hijos. Y quisieron usar la leña de
Francisco Álvarez para hacerse fuego, pero el matrimonio
se lo impidió, para obedecer las instrucciones. ( En
efecto, la madera de Francisco Álvarez seca mucho y arde
fácil por fricción y era una de las maderas usadas por los
tobas para encender fogatas, mientras que los andinos
usaban yesqueros de piedras).
Hambre:
Tiempo después vino otro temporal con
llovizna de varios días y comenzó a faltar el alimento,
porque no podían conseguir comida. Y era cuando vienen los
temporales del sur. Porque la oscuridad era muy profunda
para que alguien pudiese salir a mariscar. Entonces a
aquellas gentes le comenzaron a crecer los dientes, tan
filosos como de palometas. Y después los que tenían varios
hijos comenzaron desesperados a atacarlos y comerlos en el
momento mismo hasta consumírselos a todos. Entonces
comenzaron a fijarse en los mismos adultos hasta que
alguno quedaba vencido por el sueño y se arrojaban sobre
el y lo liquidaban hasta consumirlo enseguida nomás.
Porque los dientes de ellos eran como de palometa.
Un día una ancianita comenzó a pisar en un mortero,
anticipando con esta forma de comportarse que la época de
las frutas llegaba. Y dijo:
-Él mortero me parece liviano. Es como si
fuese que estoy jugando nomás mis nietos. Pero llegara el
día.
Y realmente vino el clarear del día hasta
que salieron los rayos del sol, y hubo claridad.
Entonces la gente pudo ver bien a su alrededor y vio que
madurando las frutas de los árboles.
Y las gentes se vieron los unos a los otros, estaban
flacos de apariencia, muy pálidos, tanto hombres como
mujeres. Entonces cada matrimonio se dispuso a salir a
buscar comida. Ya estaban maduras las chauchas comenzaron
a probar las chuchas comenzaron a tener nauseas por el
efecto de la carne humana que habían comido. Después
aquellas gentes comenzaron a separarse en campamentos. Sus
vidas se normalizaron y tuvieron paz. Y volvieron a crecer
en número.
Vino
un Diluvio
Y mucho tiempo después de ese suceso vino
un diluvio arrasante. Pero luego se calmaba y entonces el
sol salía muy brilloso. Y al día siguiente al medio día
comenzaba a llover de nuevo arrasante y al otro día llovía
también. Y así continuo muchos días y aparecieron peces
nadando cerca de las casas. Las gentes ya no tenían donde
poner los pies. Entonces comenzaron a alzar los fuegos
para arriba de los árboles.
Y cuando comenzaba a caer otro chaparrón, entonces ya se
les apagaba el fuego allí arriba y se morían de hambre y
se caían al agua y las palometas los hacían pedazos.
Luego ceso el diluvio y bajo el agua. La mayoría murió. Y
los sobrevivientes se establecieron en distintos lugares
en distintos campamentos. Y otra vez el pueblo comenzó a
crecer en número.
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