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Los viejos que saben dicen que hay que andar de buenas con
Nguenemapún... Hay que pedirle permiso para andar por sus
dominio y tomar a sus criaturas, y hay que propiciarlo con
los nguillatunes (rogativas) y conjuros de la machi , la
gran intercesora. Sólo así los cazadores tendrán éxito
aplicando las viejísimas técnicas de caza por boleadoras,
por proyectiles varios, por acorralamiento, por ojeo o por
despeñamiento. Sólo así volverán con las piezas que
iluminan los ojos de los ancianos, las mujeres y los
niños... ¡Es tan bueno el sabor de la carne al calor del
fuego!...
En
otros tiempos que apenas recuerda la memoria de los más
viejos entre los viejos y que son memoria de firme trazo y
colorido en las cuevas secretas, en esos días tan lejanos
los indios cazadores del sur supieron de la muerte
agazapada en los felinos, y los enfrentaron y cazaron...
Como toda América, la Patagonia tuvo un culto especial,
por el animal de atractivo hipnótico que despierta los
miedos ancestrales. Lo refleja el arte rupestre, con
representaciones de felinos en estado naturista o
seminaturista, esquemático o simbólico. Los pigmentos
reproducen su figura en el salto o en la quietud acechante...
A veces es sólo la huella de su pisada, ¡pero basta para
marcar su temida presencia!
Es
una incógnita la reiteración del motivo del félido en el
arte aborigen... ¿Por depredador? ¿Por capacidad cazadora?
¿Por fiereza? ¿Porque es el rival por excelencia para el
cazador de raza?. ¡Quien sabe!... En la meseta central de
Santa Cruz, en gran parte de la Patagonia, y en la Cueva
de los felinos, la estampa de la temida especie reabre la
inagotable conjetura... ¿Quién dirá la última palabra? ¿Es
que acaso existe la clave reveladora?
Entre tanto las pinturas rupestres siguen hablando su
código de imágenes y símbolos. Elaborado con pigmentos
minerales, grasa animal, zumos vegetales, sangre, orina, y
misterio, el color es forma y vida en escenas rituales,
pisadas humanas y zoomorfas, signos. líneas... ¡y en las
manos!... el instrumento ente los instrumentos. Las manos
del hombre que por ellas se hace hombre y por ellas se une
a Dios... Las manos hoy cierran el capítulo de otro
misterio de la Patagonia.
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