Otra de las historias que circulan sobre los alemanes del Graf Spee
tiene vinculación con el casino de Mar del Plata. Allá por la década
del 50, seis señores de aspecto correcto y nada rumboso comenzaron a
frecuentar las salas de juego y a tomar nota de los resultados de
todas las bolas que se jugaban en seis mesas.
Tenían pinta de extranjeros, más bien de alemanes, y con seriedad
germánica persistieron en la tarea durante, por lo menos, dos
temporadas, incluidos los fines de semana invernales. No jugaban un
solo peso.
Un día comenzaron a apostar en dos mesas y siguieron haciéndolo,
turnándose, durante todas las horas en que el casino funcionaba.
Parecían hacerlo a suerte y verdad y el personal de las mesas no
detectó sistema de juego o martingala alguna.
Después, investigados por las autoridades, los alemanes contaron que
habían ganado una verdadera fortuna y que no estaban dispuestos a
devolverla porque era bien ganada.
Lo que sí explicaron era la operatoria. Dijeron que en la etapa
preparatoria habían estudiado el desgaste producido en los cilindros
portadores de la rueda de la ruleta, desgaste que hacía que los
números de un sector de la rueda, recibieran la bolilla más
asiduamente que los otros.
La organización montada por los alemanes del Graf Spee causó sensación
entre los "martingaleros", sin embargo, se cree que el sistema no fue
inventado por ellos, sino por un peluquero necochense de apellido
Bartolucci.
Aquella historia comenzó después de que se anularon las concesiones a
mediados de la década del '40 y los casinos pasaron a manos estatales.
Las ruletas, que estaban funcionando en Río Hondo, fueron trasladadas
a Necochea donde Bartolucci, sistemista de diaria concurrencia, se dio
cuenta de la frecuente salida de ciertos números. Sospechando y luego
comprobando el "pandeo" de ciertos cilindros de las ruletas, empezó a
jugarlos con éxito.
Al tiempo estos cilindros son trasladados a Mar del Plata y el astuto
peluquero los siguió y los identificó inmediatamente. La mujer del
peluquero que jugaba aburrida en una de las mesas que le indicaba su
marido, entró un día en conversación con la mujer de un alemán que le
admira su "suerte".
La mujer del peluquero le comentó que no sabía por qué salían tanto
los números que le indicaba su marido...
Esas son sólo tres de las historias que envuelven de misterio a los
tripulantes del Graf Spee. Poco se sabe en realidad sobre estos
hombres, aunque el paso del tiempo rodeó sus vidas de misterios. Lo
cierto es que la mayoría de ellos hicieron una vida normal y volvieron
a la Argentina después de haber sido repatriados a Alemania.
por
Juan Jose Flores





