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¿Quién protege el
patrimonio cultural?
nota extraída de Diario Clarín
www.clarin.com
Contra el tráfico de piezas.
Desde el arco oficial, Américo
Castilla, al frente de la dirección Nacional de
Patrimonio y Museos, explica que "la Ley está hecha para
impedir el tráfico ilícito de los materiales, pero en
ningún momento habla de prohibir los museos ni las
colecciones privadas, sólo establece normas para la
preservación de los materiales, en tanto que los
considera patrimonio de todos. Por eso tienen que estar
registradas: para que el Estado pueda tener control
acerca de lo que sale del país".
El Instituto Nacional de Antropología
y Pensamiento Latinoamericano es el organismo encargado
de hacer cumplir la nueva ley. Para Diana Rolandi, su
directora, los coleccionistas sólo tienen tres modos de
obtener materiales arqueológicos y paleontológicos: "O
compran las piezas a alguien que se las robó de un museo
y se las vende, o se las compran a otro coleccionista o
saquean un sitio arqueológico". Ahora, la ley exige a
los coleccionistas lo siguiente: si tienen una
determinada cantidad de piezas y pretenden venderlas,
tienen que ofrecérselas primero al Estado; si al Estado
no le interesan o no puede comprarlas, el particular
puede venderlas a otro, siempre y cuando la venta quede
registrada. "La ley —aclara Rolandi— en ningún momento
impide a un coleccionista que muestre sus piezas al
público; todo lo contrario: le pide a los particulares
que registren sus piezas y que las mantengan dentro de
las fronteras nacionales, en el marco de las cuales
pueden perfectamente abrir un museo. El espíritu de la
ley es precisamente mantener dentro del país las piezas,
ya que pertenecen a sus habitantes".
Para José Perez Gollán, director del
Museo Etnográfico de Buenos Aires (dependiente de la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de
Buenos Aires), "está bien que un sistema de normas
regule el tráfico de materiales arqueológicos y
paleontológicos. En el interior de muchas provincias
—donde el nivel de vida es muy bajo— la gente vende
piezas por monedas a tipos que ofician de
dealers,
que a su vez las venden en Buenos Aires a los
coleccionistas, por supuesto que a un precio 100 veces
más alto que el que ellos pagaron. El coleccionismo es
de algún modo patológico; las piezas adquieren un valor
de fetiche, que no tiene nada que ver con el valor
científico que puedan tener. Por otra parte, al
extraerlas de su lugar de origen, las piezas pierden
sensiblemente su valor científico, ya que se las saca de
contexto, y esa información, hay que decirlo, es
prácticamente irrecuperable".
En relación con el otro frente de
tormenta generado por la regulación del patrimonio
arqueológico, Gollán reconoce que la ley tiene "sus
puntos débiles": "Por ejemplo —dice—, ni siquiera nombra
a las comunidades indígenas y, por otro lado, no
especifica de qué modo se controlarían los sitios
arqueológicos".
Las comunidades indígenas también han
hecho oír su protesta por el modo en que son exhibidas
las momias halladas en la cumbre del volcán Llullaillaco
(6.739 metros), en 1999, por el equipo del arqueólogo
estadounidense Johan Reinhard. Desde enero de 2002,
estas momias —pertenecen a un varón, a una niña y a una
adolescente— están a la vista del público en el moderno
Museo de Antropología y de Arqueología de Alta Montaña.
Los estudios revelaron que los cuerpos pertenecen a
niños que habían sido sacrificados por sacerdotes del
imperio Inca hace más de 500 años. Sus cuerpos se
conservan intactos por haber permanecido siempre a una
temperatura mínima de 14 grados bajo cero en la cumbre
donde fueron enterrados. El museo está climatizado con
una temperatura ambiente entre los 16 y 18 grados sobre
cero. Cuenta con un sistema electrónico de seguridad, y
un circuito cerrado de televisión. La obra costó a Salta
810.525 pesos.
Pérez Gollán
tiene una posición tomada al respecto: "No estoy de
acuerdo con la exhibición de restos humanos porque
estamos hablando de seres humanos, los antepasados de
alguien; a nadie le gustaría mostrar a su abuela en un
museo. Sí creo que hay que poder utilizar los cuerpos
como material de estudio".
· continuación...
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