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¿Quién protege el
patrimonio cultural?
nota extraída de Diario Clarín
www.clarin.com
¿Herederos directos?
Otra queja de las comunidades es
acerca del uso de los sitios arqueológicos y
paleontológicos, muchos de los cuales están ubicados en
las tierras que estas comunidades históricamente han
reclamado como propias, aunque no tengan títulos de
propiedad que lo demuestren legalmente. Hoy, esas
tierras tienen el estatuto de "área protegida", que le
otorga cada gobierno provincial y teóricamen sólo tienen
acceso a los sitios los investigadores autorizados por
cada estado provincial. La posición indígena, no
obstante, encuentra algún eco favorable pero también
varias reservas: "Las comunidades —dice Gollán— tendrían
que tener un lugar adecuado en el que puedan conservar y
mostrar las piezas; no hay que olvidar que son
patrimonio de todos, no sólo de ellos". Castilla aporta
otro punto de vista: "Las comunidades —dice— pueden
aportar cierta información simbólica, y no científica, a
los materiales, por eso me parece que hay que incentivar
su participación en los museos que tienen vestigios de
culturas vivas. Pero para eso las propias comunidades
tienen que crear y afianzar sus propias instituciones y
luego proponer iniciativas".
Rolandi también apunta a aclarar las
dudas en cuanto a las interpretaciones que de la ley
hacen algunas comunidades indígenas. "Si bien la Ley no
las menciona, tampoco dice que las comunidades no puedan
participar de proyectos de investigación, o supervisar
la explotación científica de los yacimientos. La Ley es
respetuosa de las leyes de las provincias, y a su vez
plantea que las provincias tienen que adaptar sus leyes
a la Ley Nacional (porque se trata de una Ley Federal).
Todo investigador que pretenda realizar un trabajo tiene
que presentar el proyecto y sus antecedentes personales
a las autoridades provinciales, que son las que, con
nuestro aval, la conceden."
Activo defensor
de lo que, considera, son los derechos de su pueblo, el
descendiente de los indios pampas Pincén sostiene que
"ésta es una ley que nos declara pueblos muertos, ya que
no nos considera ni nos menciona en ningún momento. Nos
quita la posibilidad de exigir en igualdad de
condiciones ante el Estado la restitución de nuestras
pertenencias o mejor dicho del botín de guerra". "Todo
está en manos del Estado, que presta piezas
arqueológicas a Benetton para que mejore su propio museo
—agrega—, que utiliza comercialmente los ponchos de
nuestros antepasados, como Calfulcurá, para que los
turistas se saquen fotos con ellos, que permite la
contaminación de nuestro ambiente y regala nuestros
recursos naturales. Este Estado es el que va a cuidar
nuestro patrimonio cultural. No sabemos cómo. ¿Cómo va a
manejar el Instituto Nacional de Antropología (INA) a
los gobiernos feudales y retrógrados que imponen su
voluntad hoy en día en varias provincias del país?
Gobiernos más propensos a ganar dinero y a congraciarse
con el poder extranjero que a defender el patrimonio del
pueblo. ¿Qué va a pasar cuando falten recursos para
sostener la implementación de la ley? ¿Quién controlará
al estado cuando no cumpla con sus deberes? La ley no
dice absolutamente nada al respecto."
· continuación...
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