|
Kan se quedo
mirando fijamente al anciano, lo que decía tenía un gran
sentido y el samurai sabía que aquello era verdad, pero
necesitaba una explicación mayor.
- Kan, cuando un
hombre o una mujer desea ser feliz, lo primero que debe
hacer es pensar que es lo que desea - insistió sobre ello
- especificar exactamente que es lo que desea. Ha de
hacerse con dibujos de ello, mirarlos cada poco, sentir
que son suyos por derecho y que los obtendrá, ha de
imaginarse poseyéndolos... ya sea objetos materiales, o
felicidad, amor... cualquier cosa que se desee!!!
"" Entonces ha de
inculcar esas imágenes en su mente, ha de hacerlo con una
total sensación de Fe, de Felicidad, de Amor, Bondad y
Generosidad.
"" Es muy
importante que Emocionalice esos sentimientos. Muy muy
importante.
"" Cuando una
persona fracasa, es porque ha pensado "Fracasaré" muchas
veces, pero sobre todo, porque lo ha pensado uniéndolo a
una sensación, a un sentimiento de miedo, a una emoción
negativa, lo que hace que ese pensamiento se siembre en su
alma como una zarza de sufrimiento que le hará sufrir y
fracasar.
"" De igual forma,
cuando una persona alcanza el éxito y la felicidad, es
porque ha pensado cada media hora (como poco)
"¡¡¡TRIUNFARÉ!!! ¡Tendré éxito! Lo haré porque estoy
predestinado al éxito!" Este pensamiento, emocionalizado
con una total Fe, Amor, Bondad y Esperanza, es lo que hace
que se plante una semilla del dorado trigo de la felicidad
y el éxito. Con lo que recoge éxito y felicidad.
"" El mayor
problema que tienen las personas es que ven realizar una
acción a otra y ven como esa persona alcanza el éxito por
medio de esa acción. Entonces ellos realizan esa misma
acción y no lo consiguen, fracasan. Y lo hacen porque no
acaban de comprender que la acción es irrelevante, lo
importante es que aquella primera persona, realizo esa
acción con la total seguridad de que conseguiría el
éxito.... mientras que la segunda lo hizo con miedo en su
corazón, con lo que fracaso.
"" Me acuerdo -
dijo avergonzándose - que cuando era un Fantasma solía
acudir a los locales donde los jóvenes se conocen,
entonces yo buscaba a mi presa. Veía como mi presa
observaba a un chico normal y corriente que se acercaba a
una chica hermosa y le decía "Eres preciosa, ¿quieres
bailar con migo?" y triunfaba.
"" Mi pobre
víctima no podía ver todo lo que yo veía, sin embargo yo
veía un alma segura, sembrada de trigo dorado que estaba
segura de alcanzar el éxito. Y por eso triunfaba.
"" Después
escuchaba como mi víctima se decía que haría lo mismo para
conseguir a una chica con la que bailar. Entonces yo
sembraba un manojo de zarzas de miedo que hacían que este
empezase a temblar, su inseguridad crecía y ni siquiera
era capaz de acercarse a la joven, con lo que perdía todas
las oportunidades y fracasaba, otros pocos lo intentaban
tímidamente, no sabían que sus acciones eran inútiles al
ir cargadas de miedo y entonces fracasaban, con lo que su
inseguridad crecía aún mas, ellos mismos arrojaban manojos
de ira y odio a su alma culpando a la muchacha de
orgullosa y pécora. Un poco de trabajo más y ese chico ya
era un ogro a mi servicio.
"" De igual forma
actuaba con los vendedores o los emprendedores, cuando
estos deseaban hacer algo, primero les inculcaba miedo, un
miedo que les impedía moverse, actuar, ponerse en
acción... con lo que fracasaban irremediablemente!!!
"" Otros, unos
pocos, tomaban un manojo de trigo y lo arrojaban contra
mis zarzas... con lo que estas morían y ellos empezaban su
negocio con éxito.
"" Pero todos los
comienzos son difíciles, y yo aprovechaba cada dificultad
para arrojar un puñado de zarzas a su alma. Cada "No" de
un cliente, yo lo acompañaba con una semilla de zarza, y
siempre venían Ogros en mi ayuda, seres de Ira y Odio que
descargaban su Ira, sus zarzas, contra mis víctimas, que
finalmente se iban apagando hasta que se convertían
también en unos Ogros.
"" Esto, lo hacía
también con los Samurais. ¡Ahh!!! Su pureza es como una
tentación, su trigo es aún débil y nuestras zarzas pueden
florecer bien. Medita Kan, medita que es lo que hacías en
las reuniones con tu padre.
- Yo... - dudó el
joven - bueno, escuchaba sus enseñanzas.
- Esas enseñanzas
- dijo el viejo - eran trigo que tu padre te arrojaba a tu
alma.
El muchacho
asintió, y el anciano le invitó a continuar hablando con
un gesto de su mano.
- Después, cuando
la enseñanza acababa, yo me prometía solemnemente que lo
haría tal y como mi padre me había dicho. Con un gran
sentimiento de Fe, Seguridad y Esperanza, me prometía a mi
mismo que triunfaría, que trabajaría para ser el mejor.
- Esas promesas,
amplificadas con los sentimientos de Fe, Seguridad y
Esperanza, constituían tu mayor arma, tu mayor sabiduría,
constituían los manojos de dorado trigo que arrojabas en
tu alma.
"" ¿Y verdad Kan
que después de cada promesa te sentías feliz y alcanzabas
los mayores éxitos? Aún cuando fueran poco a poco.
- Es cierto, -
reconoció el joven - entonces... ¿Es eso un manojo de
trigo?
· continuación... |