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La
divina instrucción lo dá todo, pero exige "la prueba":
aislamiento, soledad, largos ayunos agobiantes, torturas,
mutilaciones reales o simbólicas... Soportará lo posible y
lo imposible: que le horaden la lengua, que le claven
espinas... ¡y aún mucho más! y así pasará meses, y quizás
años... hasta que esté listo.
No
obstante el sufrimiento solo no es suficiente... Porque la
prueba máxima en el trance mágico es la experiencia del
descuartizamiento y la muerte, el ascenso al Cielo y el
descenso al los Infiernos... Para darle "fuerza" y
prepararlo es que han introducido en el cuerpo en trance,
real o mágicamente, piedras de secreto poder, flechas
espinas o cristales de roca... y aguarda...
La
experiencia iniciativa en la patagonia tiene como ámbito
la caverna, el reducto que adornan cabezas de animales,
objetos rituales y pinturas chamánicas como el laberinto
no son sino símbolos concretos del tránsito hacia el otro
mundo, del descenso a las regiones de ultratumba. Allí, en
ese círculo cerrado y secreto, de dolor, de misterio y de
vuelo mágico, si soporta la reducción al esqueleto podrá
renovar su cuerpo y resucitar a la vida... ¡O no será
nada!.
Finalmente, cuando la agonía se vuelve triunfo, toda la
comunidad se viste de fiesta: hay nuevo guardián del
equilibrio Tierra - Cielo, ¡ hay un chamán!
Ahora puede obtener lo que quiera de las fuerzas
sobrenaturales invocadas, sean estas ánimas, espíritus
tutelares de la Naturaleza,... o demonios... Pero ¿es que
acaso no lo pueden poseer y hacerle daño?. Los que saben
afirmar que un verdadero chamán es también un espíritu
superior, y que por eso lo respeta el círculo de las
sombras...
Al
chamán lo distinguirá en adelante un importante atuendo
ceremonial, que por lo general consiste en un gran tocado
en su cabeza, pinturas corporales que reproducen signos
mágicos y una vestimenta en la que no faltan el rayo que
indica el origen celeste de sus poderes, ni las plumas
representativas de su vuelo, ni las bolsitas de cuero con
sustancias, sagradas, ni el hacha o las placas
consagratorias. Así se los ha visto en los rituales y así
aparece en las pinturas rupestres...
La
machi de la Patagonia, en cambio, es más sencilla en su
atuendo: su túnica larga, el manto tradicional sujeto con
el tupu de plata, y abalorios distintivos de su rango.
Claro que mantiene su cabeza cubierta: dicen que para
ocultar y preservar el anillo precioso ubicado en el
centro craneano, por donde recibe la iluminadora energía
cósmica...
Los colores sagrados que ponen su sello en todo portavoz
del misterio son el azul, el blanco y el amarillo. ¿Por
qué justamente los tres?. ¿Que fuerzas simbolizan?.
¿Representan acaso los grados de la prueba iniciativa del
trance? Tal vez signifiquen, el cielo, la pureza, la
tierra... Lo extraño es que también se repiten en otras
muchas culturas de Oriente Y occidente. ¿Hay aquí otra
llave al misterio universal?
No
lo sabemos. Pero en tanto la machi hechicera usa esa
segunda y mágica piel cromática, bata su cultrún resonador
y su canto profundo rebote en las aristas del recinto
cerrado o se eleve en el aire, todo estará bien sobre la
tierra y los hombres.
Y
cuando la rogativa chamánica sea necesaria, cuando lo
requieran los rituales curativos del machitún o
ellahuentún, la machi volará alto hasta el sitio donde se
baten las luces y las sombras, y allí peleará por los
suyos. Cuando regrese volverá con el orden en las manos...
y todo recomenzará. Quizás sea por ella que no se extingue
la raza del sur... Este es otro de los misterios que silva
el viento del Elëngasem
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