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Para sorpresa de muchos, Buenos Aires cuenta con un
espacio en el que sierras, ríos y bosques se
muestran como una alternativa a la oferta de playas
que distingue al paisaje provincial. Salvaje y
orgullosa, la Comarca Turística de Sierra de la
Ventana oculta en sus espaldas de roca un sinfín de
atractivos para aquellos que hacen del turismo un
homenaje a la naturaleza.

Previsible desde su fisonomía de pampa y horizonte
enamorado de las distancias, la provincia de buenos
aires celebra un paisaje en el que apenas un puñado
de playas y algunas suaves elevaciones parecen
importunar la quietud de un espacio vestido de
llanura y serenidad. Pero, y en beneficio de los
viajeros ávidos de destinos reservados, existe una
alternativa de distracción que combina una posición
geográfica cercana a las grandes urbes con los
rasgos naturales de una verdadera postal patagónica:
la Comarca Turística de Sierra de la Ventana. Dicho
en otras palabras: un cordón montañoso que, bañado
de ríos y cascadas, esculpido en miles de hectáreas
de bosques, desafía la planicie pampeana a tan solo
6 horas de distancia de la ciudad de Buenos Aires.
En un paisaje de vegetación silvestre y fauna ajena
a las vicisitudes de la vida urbana, las localidades
de Sierra de la ventana y Villa Ventana encierran en
sus calles silenciosas y construcciones en madera y
modernidad, los secretos de un lugar que, pese al
devenir de los tiempos y su posición cercana a las
grandes ciudades, aun parece respetar los preceptos
de una naturaleza que, aunque accesible como destino
turístico, aun mantiene su carácter salvaje y
orgulloso.
Emplazada en el partido de Tornquist, al sur de la
provincia, la Comarca de Sierra de la Ventana se
encuentra comprendida por un grupo de pequeñas
poblaciones: Villa La Gruta, Tornquist, Saldungaray,
Villa Ventana y la localidad de Sierra de la
Ventana. Precisamente en estos dos últimos pueblos
parecen concentrarse las bondades de un área
geográfica que estimula la realización de distintas
actividades de esparcimiento, como escalada,
trekking, mountain-bike, cabalgatas, pesca deportiva
o practica de golf. Al pie del sistema de la
Ventana, los distintos pueblos de la comarca se
ubican en un cordón serrano de 180 kms de extensión,
el cual tiene en el cerro del mismo nombre, dotado
con una altura de 1136 metros, a su elevación mas
emblemática. De formas redondeadas y tonalidades
gris azuladas que oscilan de acuerdo a la época del
año, este macizo también es dueño de las cumbres mas
altas de la llanura bonaerense: los cerros Tres
Picos, de 1243 metros, Destierro Primero, de 1172
metros y Napostá, con 1100, además del que le da
nombre a la localidad.
Fundada en 1908, inicialmente bajo el nombre de
Villa Tívoli Argentino, Sierra de la Ventana,
asentada en el valle del rió Sauce Grande y bordeada
por las elevaciones del cordón Pillahuincó, ofrece
al visitante la principal infraestructura turística
de la Comarca. Dividida en barrios repletos de
nogales, aromos, eucaliptos y pinos, esta población
cuenta, como principales atractivos naturales a
visitar, con diversos balnearios; el Cerro del Amor,
una pequeña elevación de fácil ascenso que permite
gozar de una vista panorámica de Sierra de la
Ventana y Saldungaray; y las zonas aledañas al
barrio Parque Golf. Justamente en este sector de la
localidad se encuentra ubicado otro de los motivos
que seduce al creciente caudal de turistas que, año
tras año, visita la Comarca: una cancha de Golf de
18 hoyos que, según consagrados de este deporte, se
exhibe como una de las mas bellas y, al mismo
tiempo, complicadas del país.
Como otra de las particularidades turísticas del
lugar, en Sierra de la Ventana se celebra todos los
5 de enero por la noche la Fiesta Provincial de los
Reyes Magos, evento que recrea su llegada a través
de un peregrinaje por uno de los cerros que rodean a
la localidad. Finalmente, para quienes gustan de
atractivos vinculados al juego y al azar, dispone de
un casino instalado en uno de sus hoteles.
Por su parte, y ubicada a solo 17 kilómetros de la
localidad mencionada, Villa Ventana se presenta como
un pequeño poblado que ofrece como principal
atributo la tranquilidad de un paisaje amparado en
el silencio y esculpido sobre arboledas y calles de
tierra que invitan al olvido de los vaivenes típicos
de la ciudad. Uno de los puntos mas visitados de la
villa es el Ex Club Hotel, el primero y mas lujosos
casino de la Republica Argentina, además de Hotel el
cual, inaugurado en 1911 y habitado durante algunos
años por los sobrevivientes del acorazado nazi Graff
Spee – hundido en el Río de la Plata durante la
Segunda Guerra Mundial - , fuera reducido a ruinas
en 1983 a raíz de un incendio.
Habitada por un gran numero de artesanos que, sin
regatear cordialidad, inmortalizan la magia de las
sierras en materiales como piedra, madera y metal.
En el mes de octubre, además, el pueblo es sede de
la Fiesta Provincial de las Golondrinas.
Múltiples opciones en un paisaje único en la
provincia, que se presenta como anticipo de lujo al
ya conocido pero mas lejano recorrido cordillerano.
Patricio Eleisegui
peleisegui@infobae.com
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