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En
todos los paisajes que estuvieron en estado natural por
suficiente tiempo, las plantas autóctonas crecen de un modo
magnifico y armonioso. Esto es así porque cada planta está
en su lugar perfecto; semillas y esporas se distribuyen por
todas partes, prosperan únicamente las que llegan a lugares
que tienen las condiciones adecuadas de humedad, luz, clase
de tierra, tipo de animales, presencia de otras plantas.
Esa es
una de las razones por las que el paisaje natural es
ordenado y perfecto, o lo más parecido a la perfección que
puede haber en este mundo. No necesita riego,
“mejoramiento”, fumigación, ni “enriquecimiento” con
especies traídas de otros continentes.
Casi
todas las personas son sensibles al encanto, el misterio, la
majestuosidad, de la naturaleza.
Esto va
mas allá de los valores decorativos, deportivos, o
relacionados con la salud. Es restablecer la armonía con el
mundo, por la meditación sobre y en la naturaleza, en
lugares solitarios, deshabitados, retirados del ruido y la
confusión de las ciudades. En lugares con montañas, lagos,
islas, grutas, arroyos, cataratas, rocas; en playas,
bosques, prados, donde hay pájaros, mariposas, arañas en sus
telas, sapos; todo esto junto hace un mundo completo,
perfecto, en el que esta el misterio. Cuando en los libros
dice que los santos y los profetas se retiran al “desierto”
para hacer contacto con lo eterno, no significa siempre,
como muchos creen, lugares secos; “desierto” significa en
realidad deshabitado: la naturaleza silvestre.
La
meditación purifica la mente de todo lo egoísta, de los
prejuicios y errores, de los fanatismos, las ambiciones,
hasta dejar únicamente lo esencial del ser; en esa etapa, es
posible entender las cosas como son realmente, sin teorías,
sin paradigmas nuevos ni viejos, sin ideologías políticas ni
filosóficas, Ver las cosas diferentes, no a través de ideas.
En la
meditación se descansa de rutinas mentales que son
cansadoras por que tienen contradicciones, y en consecuencia
lucha contra uno mismo, violencia. Por eso la meditación
pone los poderes humanos en su mejor estado: armoniosos,
despiertos, fuertes. Hay un despertar de la inteligencia, de
las capacidades autocurativas y de curar a otros. Lo absurdo
y violento de la vida moderna destruye de a poco a las
personas, una de las cosas que hace la meditación es ayudar
a reconstruir lo que había sido destruido. |
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Nadie
es dueño de la verdad, pero eso no significa que la verdad
no exista, ni que sea inaccesible para los seres humanos.
Entender la verdad no tiene nada que ver con ser dueño de la
verdad; significa ser libre, darse cuenta, ver las cosas
como son; significa no dejarse engañar por ambiciones
propias y prejuicios de uno mismo, por la propaganda, los
discursos, promesas, halagos insinceros. Significa ser
realmente humano, en vez de ser una caricatura miserable de
un ser humano.
La
inteligencia normal, y hasta por debajo de la normal, es mas
que suficiente para que el mundo este bien, pero únicamente
cuando está despierta de un modo natural, normal, y entonces
puede conocer lo verdadero. Los prejuicios y errores
paralizan, duermen y desvían la inteligencia. Cuando se
percibe lo que ES, sin teorías, sin interpretar, no puede
haber errores ni prejuicios.
La
meditación detiene la rutina, detiene el mundo de prejuicios
que deforman y encierran y anestesian la percepción. Libera
de las limitaciones que impiden llegar a la totalidad de lo
que es ser humano.
Del Libro Plantas Autóctonas.
Imprescindible para la Naturaleza y para la
Humanidad.
Por
Ricardo Barbetti |
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